Cuando llueve a cántaros, pueden surgir en cualquier momento peligros como los derrapes, los bandazos y que el motor se cale por entrar agua. Por eso, conducir bajo una lluvia intensa requiere estar siempre atento y seguir una regla de oro de dieciséis caracteres: «mantén una velocidad constante, evita los derrapes y corrige la trayectoria, evita las charcas profundas y anticípate a los peligros».
1. Mantén una velocidad constante y el control
La velocidad es el factor más importante para la seguridad al conducir bajo la lluvia. Tienes que reducir la velocidad de forma proactiva durante todo el trayecto, manteniendo las revoluciones del motor y la marcha seleccionada dentro de un rango óptimo para asegurarte de que el vehículo siga siendo totalmente controlable.
Conducir a gran velocidad por el agua no solo levanta salpicaduras que te impiden ver bien, sino que también crea una capa de agua entre los neumáticos y la superficie de la carretera, lo que provoca una pérdida instantánea de tracción y da lugar al «aquaplaning».
Frenar en seco puede hacer que las ruedas se bloqueen y provocar una pérdida de control de la dirección, mientras que los movimientos bruscos del volante desplazan el centro de gravedad del vehículo, lo que aumenta drásticamente el riesgo de vuelco.
En las autopistas, aumenta la distancia de seguridad a al menos 150 metros. Esto no solo te da un margen de seguridad para frenar, sino que también evita que una enorme ola de agua levantada por el coche de delante te empape el parabrisas de golpe, una situación que podría provocarte una «ceguera» mortal que duraría varios segundos.

Además, enciende enseguida las luces de cruce, las luces de posición y las luces de emergencia; usa las luces antiniebla cuando llueva a cántaros para ver mejor; mantén los limpiaparabrisas a máxima velocidad; y activa el desempañador y la calefacción de los retrovisores laterales para tener una visión clara y sin obstáculos.
Recuerda: nunca uses las luces largas cuando llueva mucho. La luz intensa se dispersa contra el telón de lluvia, creando un resplandor blanco cegador que te impide ver la carretera que tienes delante.
2. Cómo evitar los derrapes y corregir la trayectoria
Cuando un camión pesado derrapa o se le va la parte trasera en una carretera mojada o resbaladiza, la situación suele empeorar por las reacciones de pánico del conductor.
Si notas que la parte trasera del coche se balancea o que la dirección se vuelve inestable, recuerda la regla de oro: «Suelta, estabiliza, frena suavemente». Suelta inmediatamente el acelerador, agarra el volante con firmeza con ambas manos para mantener el rumbo y, a continuación, pisa suavemente el freno para reducir la velocidad poco a poco.
Lo peor que puedes hacer en esta situación es pisar el freno a fondo o dar giros bruscos al volante; lo primero hace que las ruedas se bloqueen por completo, mientras que lo segundo provoca un cambio repentino en el centro de gravedad, lo que hace que el coche sea muy propenso a perder el control o incluso a volcar.
En el caso de los vehículos con mucha carga, tienes que soltar el acelerador y reducir la velocidad con bastante antelación antes de entrar en una curva. Intenta reducir al mínimo el radio y el ángulo de giro, sacrificando un poco de eficiencia para garantizar la estabilidad del vehículo.
Cuanto más pesada sea la carga, mayor será la inercia y más fuerte la fuerza centrífuga al tomar una curva. Solo si te anticipas a las circunstancias, frenas con antelación e inicias la curva pronto podrás mantener el enorme peso del vehículo bien pegado a la carretera.
3. Ten cuidado en aguas profundas
Cuando te encuentres con tramos de carretera inundados, la regla más segura es: «Si no puedes calcularlo, no te metas». Si no puedes determinar la profundidad del agua, o si ves vehículos más pequeños que ya se han quedado atascados en el agua, debes optar sin dudarlo por una ruta alternativa; no corras riesgos innecesarios.
Ten en cuenta que, aunque los camiones pesados tienen una gran distancia al suelo, hay factores como la ubicación de la toma de aire, la disposición del sistema eléctrico y el sellado del compartimento del motor que varían. En cuanto el nivel del agua supera la mitad de la altura de los neumáticos o sumerge el tubo de escape, el riesgo de que el motor se cale aumenta considerablemente.
En los tramos inundados en los que se haya confirmado que se pueden atravesar, debes conducir a una velocidad baja y constante, y en línea recta. Está totalmente prohibido parar o cambiar de marcha mientras los atraviesas; mantén el acelerador constante y aprovecha el impulso para cruzarlos de una sola vez.
Si, por desgracia, el coche se cala al atravesar un charco, está totalmente prohibido intentar volver a arrancar el motor. Es posible que haya entrado agua en los cilindros, y si intentas volver a encender el motor podrías doblar las bielas de los pistones o incluso provocar la rotura del bloque del motor, lo que supondría unos costes de reparación desorbitados que las compañías de seguros suelen negarse a cubrir.
Lo que hay que hacer es cortar inmediatamente el suministro eléctrico, hacer que todos los ocupantes salgan rápidamente a un lugar seguro y elevado, y llamar enseguida a un servicio profesional de grúa. No hay nada que se pueda considerar «sin importancia» cuando conduces por el agua; un solo error de cálculo podría suponer una pérdida económica total para toda la operación de transporte.
4. Anticiparse y planificar con antelación
Cuando conduces bajo una lluvia intensa, los verdaderos expertos en seguridad se adelantan a los problemas gracias a una buena planificación. Comprueba las alertas meteorológicas y el estado de las carreteras a lo largo de tu ruta antes de salir, y planifica rutas alternativas. Mientras conduces, presta atención a los movimientos de los vehículos que van delante, a los cambios en los reflejos de la calzada y a las señales de advertencia en la carretera; cambia de carril con antelación para evitar zonas con charcos, desprendimientos o indicios de atascos.
Si te encuentras con una lluvia torrencial que reduce la visibilidad casi a cero, o si hay controles de tráfico más adelante, lo más sensato es encender inmediatamente las luces de emergencia. En cuanto sea seguro hacerlo, detente en el área de servicio, el área de descanso o el carril de emergencia más cercano para esperar a que pase la tormenta, y reanuda tu viaje solo cuando la lluvia amaine y las condiciones de la carretera mejoren.


