A medida que bajan las temperaturas, muchos camioneros hablan del mantenimiento invernal de sus vehículos. La sustitución del anticongelante se ha convertido en un punto central, especialmente la cuestión de si el anticongelante almacenado del año pasado seguirá siendo útil este año. Tirarlo parece un despilfarro.
Esta es una pregunta habitual: ¿Sigue siendo seguro utilizar anticongelante almacenado durante todo un año? Hoy vamos a aclarar esta cuestión.
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En realidad, el anticongelante sin abrir es más duradero de lo que crees.
La conclusión es: el anticongelante original sellado suele tener una larga vida útil. En condiciones frescas y secas, evitando la luz solar directa y las temperaturas extremas, el almacenamiento durante 2 ó 3 años no suele afectar a su rendimiento básico; algunos productos de alta calidad pueden incluso mantener la estabilidad hasta 5 años.
Esto está relacionado con su composición. El anticongelante se compone principalmente de etilenglicol y diversos aditivos, y sus propiedades químicas son relativamente estables en un entorno sellado. Por lo tanto, si se almacena adecuadamente y dentro de la vida útil recomendada, su uso continuado suele ser correcto.
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El Anticongelante Abierto Requiere Precaución Extra
Si el anticongelante se ha utilizado antes y la parte restante se ha vuelto a sellar, la situación es ligeramente distinta. Una vez abierto, el anticongelante entrará gradualmente en contacto con el aire, pudiendo absorber humedad u oxidarse. Por lo general, se recomienda utilizarlo en un plazo de seis meses, asegurando un cierre hermético y un entorno de almacenamiento adecuado.
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¿Cómo determinar si el anticongelante almacenado sigue siendo fiable?
Si tienes dudas sobre el estado del anticongelante almacenado, puedes hacer una observación preliminar a partir de los siguientes aspectos:
(1) Comprueba el color y la textura: Un anticongelante de buena calidad debe ser transparente y uniforme, sin capas ni materia en suspensión. Si está turbio, tiene sedimentos o presenta un color desigual, desconfía.
(2) Comprobar el punto de congelación es más fiable: El método más fiable es utilizar un medidor del punto de congelación. Los talleres de reparación suelen disponer de este tipo de herramientas, y los propietarios de los coches también pueden llevar sus propios instrumentos sencillos para comprobar en cualquier momento que el punto de congelación sigue cumpliendo los requisitos locales de bajas temperaturas invernales.
Funciones más allá del «anticongelante»: No hay que subestimar los fallos potenciales. El anticongelante no sólo evita la congelación, sino que también debe tener propiedades integrales, como anticorrosión, antiebullición y antisarro.
Aunque el punto de congelación se mantenga dentro de límites aceptables, si fallan los aditivos anticorrosión u otros aditivos, el uso a largo plazo puede provocar corrosión y fugas en los componentes del sistema de refrigeración, con costes de reparación muy superiores al precio de una lata nueva de anticongelante.
Además, ten en cuenta que los distintos colores y tipos de anticongelante suelen tener composiciones diferentes; evita mezclarlos. Si es necesario sustituirlo, se recomienda vaciar completamente el líquido existente y, si es necesario, lavar el sistema de refrigeración.
Si no estás seguro del estado del anticongelante almacenado, lo más seguro es que lo sometas a una prueba con un equipo profesional. Cuando hace frío, el sistema de refrigeración es crucial; un anticongelante fiable actúa como «blindaje a bajas temperaturas» del motor, por lo que merece un cuidado especial.
Es aconsejable controlar la cantidad de anticongelante que tienes a mano, almacenando sólo lo que requiere el uso medio anual de tu vehículo. Así evitas acumular existencias y te aseguras de que el anticongelante se mantenga en buen estado.
Con la llegada del frío, deseamos a todos los propietarios de vehículos un buen mantenimiento y una conducción sin problemas. Si tienes alguna otra pregunta sobre el mantenimiento del vehículo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para hablarlo.
