El líquido refrigerante suele considerarse el «agua de vida» de los motores, pero muchos propietarios de coches lo ven solo como un medio para evitar que se congele en invierno. Para proteger bien el motor de tu coche, es fundamental que entiendas bien cómo funciona el líquido refrigerante.
1. Un líquido refrigerante de alta calidad cumple cinco funciones fundamentales
Un líquido refrigerante adecuado no solo evita que se congele, sino que cumple cinco funciones protectoras fundamentales para proteger el motor en todos los aspectos:
01. Protección contra la congelación: Evita que el líquido del sistema de refrigeración se congele y se expanda a bajas temperaturas, lo que, de no ser así, podría provocar grietas en los componentes del motor.
02. Resistencia a las altas temperaturas: Aumenta de forma efectiva el punto de ebullición, lo que garantiza que el motor funcione de forma estable incluso en condiciones de calor extremo.
03. Prevención de la corrosión: Los inhibidores de corrosión que contiene el líquido refrigerante protegen constantemente las piezas metálicas —como las camisas de los cilindros— y retrasan la formación de óxido.

04. Prevención de incrustaciones: Evita los depósitos minerales del agua, impidiendo que se formen incrustaciones densas que podrían obstruir los conductos de refrigeración y garantizando una disipación eficiente del calor.
05. Resistencia a la cavitación: Reduce el riesgo de daños por cavitación en las camisas de los cilindros, lo que alarga la vida útil general del motor desde el origen.
2. Tres prácticas perjudiciales que debes evitar
Hay ciertos hábitos relacionados con el líquido refrigerante que, aunque parezcan ahorrar dinero, en realidad pueden provocar graves daños en el motor. Asegúrate de evitar estos tres errores habituales durante el mantenimiento rutinario:
01. Usar agua en lugar de líquido refrigerante
El agua del grifo tiene un alto contenido en minerales; si la usas durante mucho tiempo, se acumula una capa gruesa de cal en los conductos de refrigeración, lo que hace que el calor no se disipe bien. En casos graves, esto puede provocar averías importantes, como rayaduras en los cilindros o que se rompa la junta de culata.
02. Mezclar refrigerantes de diferentes colores
Los líquidos refrigerantes de distintos colores suelen tener formulaciones químicas diferentes. Mezclarlos sin cuidado puede provocar reacciones químicas y generar sedimentos, que no solo corroen los conductos de refrigeración, sino que también pueden obstruir el radiador, lo que hace que el motor se sobrecaliente.
03. Rellenar sin tener que cambiar nunca
Los aditivos funcionales del líquido refrigerante —que se encargan de prevenir la corrosión, las incrustaciones y la cavitación— se van agotando con el tiempo. Si solo te limitas a rellenar sin hacer un cambio completo, el líquido refrigerante pierde por completo sus propiedades protectoras, lo que acelera el envejecimiento y el deterioro del sistema de refrigeración.
3. Uso adecuado del líquido refrigerante: cuatro aspectos fundamentales
Para asegurarte de que el líquido refrigerante te ofrezca una protección óptima, ten en cuenta estos aspectos fundamentales a la hora de elegir el producto, utilizarlo e inspeccionarlo:
01. Deja un margen de seguridad respecto al punto de congelación: a la hora de elegir el líquido refrigerante, opta por un producto cuyo punto de congelación sea aproximadamente 10 °C inferior a la temperatura más baja de la zona por la que conduces, para evitar que se congele en caso de frío extremo;
02. Elige el tipo de líquido refrigerante adecuado para el motor: en el caso de los motores diésel, da prioridad a los líquidos refrigerantes que contengan SCA (aditivos suplementarios para líquidos refrigerantes) para cumplir con los requisitos específicos de funcionamiento de estos motores;
03. Busca normas de cumplimiento reconocidas: da prioridad a los productos de los fabricantes de equipos originales (OEM) o a los líquidos refrigerantes certificados que cumplan con las normas nacionales pertinentes; evita los productos de baja calidad y de marcas desconocidas;
04. Comprueba con regularidad el estado del líquido refrigerante: vigílalo durante el funcionamiento diario; si el líquido se enturbia, cambia de color o desprende un olor extraño, cámbialo enseguida, sin demora.
4. Mantenimiento del líquido refrigerante: una póliza de seguro para tu motor
El motor es el «corazón» de un camión, y el líquido refrigerante actúa como el sistema circulatorio que mantiene ese corazón funcionando sin problemas. Si prestas atención a la elección del líquido refrigerante, a su sustitución y a las revisiones periódicas —y evitas las prácticas inadecuadas—, estarás garantizando, en esencia, la mejor protección a largo plazo para tu motor, minimizando el riesgo de revisiones importantes y alargando la vida útil general del vehículo.


