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Mantenimiento del camión después de la lluvia: cómo evitar la emulsificación, que se cale el motor y los fallos de limitación de par

En el caso de los camiones de transporte, la verdadera prueba empieza cuando pasa la tormenta. Conducir por agua profunda, estar expuesto al barro y transportar cargas pesadas puede dejar problemas mecánicos ocultos. Antes de volver a la carretera, es fundamental hacer una inspección completa y exhaustiva del camión para evitar que se averíe en plena ruta.

  1. Revisión de líquidos | No dejes que el vehículo circule con defectos ocultos

Durante las lluvias intensas, las ventilaciones de la transmisión y los respiraderos del eje motriz pueden absorber humedad fácilmente. Antes de volver a salir, saca las varillas de nivel del aceite del motor y del cambio para comprobar con cuidado si hay signos de emulsificación (color blanco o lechoso) o espuma.

Si detectas emulsificación, hay que vaciar completamente el líquido y sustituirlo por líquido nuevo, y cambiar al mismo tiempo los filtros correspondientes. La emulsificación provoca una pérdida directa de lubricación; si no se soluciona, puede dañar gravemente los componentes internos del motor y la transmisión.

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  1. Sistema de urea | Despeja la «vía de desintoxicación» del coche

Cuando llueve mucho, si falla la junta del cuello de llenado del depósito de urea, el agua de lluvia puede colarse dentro. Una vez que se mezcla con el agua de lluvia, la concentración de la solución de urea baja y su calidad se deteriora. A medida que sube la temperatura, esto suele provocar cristalización y atascos, lo que activa limitaciones de velocidad y par motor que afectan directamente al funcionamiento normal.

Procedimiento tras una tormenta: Vacía la solución de urea antigua, limpia el depósito y rellénalo con solución de urea de alta pureza que cumpla con la normativa nacional para garantizar que el sistema de postratamiento funcione correctamente.

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  1. Protección eléctrica | Evita los «fallos del sistema»

La entrada de humedad en las interfaces de la ECU y en los conectores de los sensores es una causa habitual de fallos tras la lluvia. La humedad puede provocar desde señales anómalas hasta que el motor se cale de forma intermitente mientras conduces, lo que supone un grave riesgo para la seguridad.

Pasos de inspección: Desconecta una a una las tapas protectoras de los conectores. Si encuentras agua estancada, usa aire comprimido para eliminar la humedad, aplica un protector de contactos y sella bien las conexiones para evitar que el motor se cale de repente o que el coche se averíe en la carretera.

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  1. Limpiar los residuos para mejorar la refrigeración | Deshacerse de la «carga del sobrecalentamiento»

En condiciones de barro tras lluvias intensas, los radiadores y los intercoolers pueden atascarse fácilmente con barro, sedimentos y hojas caídas. Esto reduce la eficiencia de la refrigeración y hace que la temperatura del líquido refrigerante del motor se dispare, lo que podría provocar que el motor «se hierva» al subir pendientes con cargas pesadas.

Cuando limpies el radiador y el intercooler, no utilices un chorro de agua a alta presión directamente sobre los componentes. Además, retira todo el barro y los residuos acumulados en las hendiduras del chasis para recuperar el rendimiento óptimo de refrigeración del tren de potencia.

Antes de volver a poner el vehículo en servicio tras haber conducido por agua o bajo la lluvia, asegúrate de que se le realice una inspección exhaustiva. Un mantenimiento adecuado tras la lluvia no solo garantiza la eficiencia del transporte, sino que también supone un compromiso firme con la seguridad al volante.

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